El llamado - CONABIO

El llamado
CONABIO

2012

Este valioso material discográfico es un llamado, honesto y profundo, para cuidar la naturaleza y a todos los seres vivos que de ella dependen.

“Al hacerte consciente de estos lazos de parentesco que tenemos con los seres vivos y de nuestra dependencia con los que existen, existieron y existirán, los valorarás y los respetarás un poco más y pondrás atención en los árboles, flores, pájaros y mariposas y otros seres vivos que todos los días te acompañan. Conoce y cuida la naturaleza y participa en recuperar y entretejer diariamente el grandioso sarape que es la vida en la Tierra. Pon atención y escucha el llamado”.

Carlos Galindo Leal

1. Y tú eres parte de mí

Autor: Pepe Frank / DF
Intérprete: Malena Durán
Trompetas: Alfredo Pino
Trombones: Erick Rodriguez
Sax barítono: Omar López
Arreglo, producción, percusiones y programación de secuencia: Carlos García
Piano: Daniel López Infanzón

2. Cómo quisiera*

Autor: Valentina Ortiz Pandolfi / DF
Intérprete: Iraida Noriega
Trompetas: Iker Moranchel
Arreglo y programación de secuencia: Rodrigo Vázquez
Producción: Marco Morel
Grabada de la música: Gekko estudio

3. Fandanguito volador*

Autores: Diego Astorga, Miguel Guerra, Joaquin Ortiz y Xanai Ortiz / Michoacán
Intérprete: Cristina Solórzano y Ernesto Anaya
Arpa: Jacinto Gatica
Arreglo y producción, guitarra, flauta de carrizo, violín, jaranas, percusiones: Ernesto Anaya

4. ¡Qué fiesta tan chipocluda!

Letra: Nuria Gómez Benet / DF
Música: Pepe Frank / DF
Intérprete y coros: Elizabeth Meza
Tres cubano: Remy Fenoy
Contrabajo: Armando Correa
Arreglo y producción, flautas, percusiones, coro y programación de secuencia: Carlos García

5. El llamado*

Autor: Nestor Isidro Rincón / Chiapas
Intérprete: Macario
Arreglo de Macario: Claudio Pezzotti
Voz: Rodrigo Vázquez
Batería: Iker Moranchel
Guitarras y bajo: Federico Quintana
Coro de niños: Nicolás Maroto, Sofia Saiz Pintado, Hugo Ycari, Maya Lugo Hernández, Rebeca Guzmán y Emilio Guzmán
Producción: Marco Morel

6. El son de las Erres

Autor: José Samuel Aguilera / Oaxaca
Intérprete y coro: Susana Harp
Piano: Daniel López Infanzón
Bajo eléctrico: Armando Correa
Producción, arreglo, percusiones, ukelele, flautas y programación de secuencia: Carlos García

8. Las jícaras de agua *cuento

Autor: Julio César Gallardo Vásquez / Oaxaca
Narración: Jorge Buenfil
Producción, música original y ejecución: Omar Guzmán
Grabación: Estudio Sax Ángel

9. Especies invasoras

Letra: Emilio Lome / Chiapas
Producción, piano, violín, jarana, requinto jarocho y contrabajo: Jeisel Torres
Grabación: Estudio Sotavento

10. Tortuga marina *

Autor: Diana Couriel / DF
Intérprete: Alicia Orozco
Piano: Daniel López Infanzón
Producción, arreglo, flauta, percusiones y programación de secuencia: Carlos García

11. Xólotl * cuento

Autor: Nicolás Carlos de Anda Hernández / Morelos
Narración: Jorge Buenfil y Natalia Cárdenas
Producción, música original y ejecución: Omar Guzmán
Grabación: Estudio Sax Ángel

12. Ajolote mexicano *

Autor y arreglo: Juan Jesús Juárez Ortiz
Coros: José Francisco Juárez Ortiz
Bajo: Paolo Marcellini
Producción y guitarra: Marco Morel

13. El llamado * Versión original

Autor: Diana Couriel / DF
Intérprete: Alicia Orozco
Piano: Daniel López Infanzón
Producción, arreglo, flauta, percusiones y programación de secuencia: Carlos García

14. La primavera *cuento

Autor: Eduardo Alberto Sánchez Domingo / Veracruz
Narración: Jorge Buenfil
Producción, música original y ejecución: Omar Guzmán
Grabación: Estudio Sax Ángel

15. Yuya, la calandria acahualera

Autor: Lorena Gedovius / DF
Intérpretes: Trio vocal Arándaluz y Ernesto Anaya
Producción, arreglo, guitarra, ukelele, violín y percusiones: Ernesto Anaya

16. El Manatí *

Autor e intérprete: Diana Couriel / DF
Violines: Ernesto Anaya
Producción, arreglo, guitarra, jarana veracruzana, percusiones y programación de secuencias: Carlos García

17. Ximena y el maguey *cuento

Autor: Manuel Sánchez Briones / Nuevo León
Narración: Jorge Buenfil
Producción, música original y ejecución: Omar Guzmán
Grabación: Estudio Sax Ángel

19. Camomila

Autor: Nicolás Maroto Noriega, de 11 años / DF
Intérprete: Iraida Noriega
Guitarra: Nicolás Maroto Noriega
Sax soprano: Diego Maroto
Bajo: Paolo Marcellini
Coro de niños: Nicolára Maroto, Sofía Saiz Pintado, Hugo Ycari, Maya Lugo Hernández
Producción y vasos: Iraida Noriega

20. El lirio *cuento

Autor: Roxanna Erdman Lango / DF
Narración: Jorge Buenfil
Producción, música original y ejecución: Omar Guzmán
Grabación: Estudio Sax Ángel

* Ganadores del concurso “México, país de las maravillas. Cantos y cuentos por la naturaleza”, convocado por la Comisión para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad, Asociación Cultural Xquenda, A.C. y la Fonoteca Nacional (2012). Convocatoria PDF | Temas PDF 

Producción ejecutiva:  Susana Harp
Asesoría temática: Carlos Galindo Leal
Ingeniero de grabación y mezcla: Álvaro Chávez

Masterización
: Ismael Palazuelos

Grabado en:
Estudio Xquenda

Tú y yo somos parte de la delgada capa de vida del planeta Tierra. Este frágil envoltorio es tan singular que aún no hemos encontrado nada remotamente similar en la gran cantidad de sistemas solares y sus planetas descubiertos en el universo. La vida en la Tierra, hasta donde conocemos, es un proceso muy especial… que no se da en maceta.

Y tú eres parte de mí

Este asombroso manto es como un gran sarape tejido con millones de hilos distintos que se entrelazan de manera compleja y mantienen las características y propiedades del sarape: sus colores y matices, su textura, su olor, su calor. Los hilos son la enorme diversidad de seres que vivimos en el planeta: microorganismos, hongos, plantas y animales, incluyéndonos como especie humana.

Todos los hilos nos entretejemos de dos maneras. En primer lugar ¡todos somos parientes! Así es, las más de dos millones de especies registradas hasta la fecha que habitamos el planeta compartimos parientes, lejanos y cercanos, formando una gran familia. Todos provenimos de los diminutos y sencillos organismos que un día originaron la vida en este planeta. Somos parientes de hongos, bacterias, plantas, peces, reptiles, anfibios, aves… y no se diga de los mamíferos.

Manatí

En segundo lugar, todos los seres vivos construimos y renovamos nuestro cuerpo día a día con materiales y energía que obtenemos de nuestros parientes. Leche, carne, huevos, ensaladas, semillas y frutas que comemos todos los días, son alimentos sin los cuales no sobreviviríamos. Ellos nos proporcionan proteínas, azúcares, grasas y vitaminas que nos permiten crecer y mantenernos sanos. Asimismo, los microorganismos, los hongos y todos los animales, obtienen estos materiales de otros seres vivos. Por otro lado, las plantas verdes son las fábricas vivas que capturan la energía del sol y la transforman en energía química. Gracias a este impresionante fenómeno llamado fotosíntesis, que inventaron las plantas hace millones de años, todos sus parientes nos beneficiamos al tomar de ellas la energía que capturaron del sol.

Este inmenso y colorido sarape conocido como biosfera (la capa de la Tierra en donde existe la vida), nos puede parecer muy grueso y resistente. En su intrincado tejido, encontramos vida desde en las trincheras marinas a diez kilómetros de profundidad, hasta fabulosas aves volando a más de ocho kilómetros de altura. Sin embargo, la vida se concentra en una fina capa de la Tierra que mide solamente unas cuantas decenas de metros.

Las jícaras de agua

A pesar de ser parientes y de que todos requerimos materia y energía para mantenernos, los seres vivos somos muy distintos. Muchos de ellos podrían ser candidatos elegibles a algún papel en una película de ciencia ficción. De hecho, algunos de mis amigos, lo son. Actualmente, los científicos han registrado alrededor de 2 millones de especies, pero consideran que puede haber alrededor de 10 millones o más en el planeta. Estos incluyen desde la gran diversidad de bacterias, protozoarios, algas y hongos de una sola célula que viven minutos en tan sólo una insignificante gota de agua, hasta la gigantesca ballena azul de entre 20 y 25 metros con más de 150 toneladas de peso, que vive entre 80 y 90 años, y atraviesa medio planeta durante sus migraciones. Cada uno de estos seres vivos es un bello, maravilloso e irremplazable hilo de nuestro sarape. Tan solo acuérdate de los pequeños colibríes, que pesando unos pocos gramos, pueden hacer increíbles piruetas en el aire, presumiendo un plumaje inigualable. Además son responsables de la polinización de muchas flores que se convierten en frutos y dan continuidad a las poblaciones de plantas, de las que muchos nos beneficiamos.

La primavera *cuento

En México hemos sido afortunados ya que por la ubicación del país en el globo terrestre, sus enredadas montañas, diversidad de mares e islas y grandes penínsulas, así como la compleja historia natural del continente, somos uno de los cinco países con mayor diversidad de especies. Aquí vive alrededor del 10% de las especies del mundo: ocupamos el segundo lugar en reptiles, el tercero en mamíferos, el quinto en anfibios y en plantas vasculares y el onceavo en aves. Somos el centro de diversidad de cactos, pinos, magueyes, encinos, y víboras de cascabel, entre otros grupos.

Yuya, la calandria acahualera

Por si fuera poco, muchas de las especies solo viven en México, es decir son endémicas. Habrás oído de la vaquita marina, del ajolote mexicano, del teporingo, de la mariposa esperanza, del charal de Alchichica, de la chara enana, del maíz perenne, del cacto cabeza de viejo, y del tetecho, entre muchas otras especies endémicas. Su porcentaje en el país es realmente alto; ahí te van unos ejemplos: arañas y alacranes: 31%; sapos, ranas y salamandras: 48%; lagartijas, serpientes, tortugas y cocodrilos: 57%; mamíferos: 30%; coníferas: 54%; pastos y palmeras (monocotiledóneas): 44%; y magnolias y margaritas (dicotiledóneas): 53%. La distribución de estas especies puede estar restringida a tan sólo a un lago, un río, una montaña o una selva, y por eso son muy frágiles y especiales.

Ajolote mexicano

En México también viven y conviven una gran diversidad y riqueza de culturas humanas que le dan matices espectaculares al hermoso sarape. Nuestros pueblos originarios son los creadores de la gran variedad de plantas domesticadas como el maíz, amaranto, calabaza, chile, frijol, vainilla, cacao, jitomate, tomate, camote, algodón y girasol, entre muchas otras, y de algunos animales como el singular guajolote y el magnífico e inconfundible perro xoloizcuintli. El proceso de domesticación y la gran diversidad de estos cultivares se debe a la cuidadosa y constante aplicación de los conocimientos y tradiciones de estas milenarias culturas que continúan siendo aplicadas año con año por los campesinos de hoy en día durante cada temporada de siembra. Son productos vivos que se transforman constantemente bajo su cuidado y que han beneficiado a todo el mundo.

Especies invasoras

Consumimos demasiado y desperdiciamos demasiado. Cuando en México éramos muchos menos habitantes, el ambiente se podría recuperar si se dejaba descansar, pero actualmente ya rebasamos los 112 millones de habitantes en el país y los 7 mil millones en el planeta. A lo anterior, debemos agregar que nuestro impacto ya no es local, afecta de manera importante el clima de todo el planeta.

Debido a nuestras actividades, la calidad del ambiente disminuye para nosotros mismos y para todos nuestros parientes: plantas, animales, hongos y microorganismos. Familiares que lejanos o cercanos, han formado parte de la trama viva del sarape mucho antes que nosotros y a los cuales les debemos el aire, el agua, el suelo, los nutrientes, la energía y todos los productos que usamos día a día.

Afortunadamente, tú y yo podemos reparar los daños al tejido y recuperar al sarape del que somos parte. El primer paso es dejar de hacer daño. Para esto, es necesario conocer a a la naturaleza y reflexionar sobre nuestra relación con el ambiente. A pesar de que inconscientemente nos sentimos cada vez más separados de bosques, selvas, ríos, lagos, es tan solo una ilusión causada por la vida artificial que hemos creado a nuestro alrededor. Dependemos del agua, del aire, de la tierra y de los organismos con los que compartimos el planeta. Somos parte de ellos y ellos son parte de nosotros. Respiramos el mismo aire, bebemos la misma agua y comemos los mismos alimentos no solo provenientes de los seres vivos con los que vivimos actualmente, sino de los que vivieron antes y de los que vivirán después.

Tú y yo podemos decidir diariamente si desperdiciamos o ahorramos el agua, si contaminamos o no el aire, si producimos excesos de basura o reciclamos, y si apagamos la luz cuando no la necesitamos.

El llamado

Carlos Galindo Leal

Director General de Comunicación de la Ciencia

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad